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Pruebas de acreditación de saberes para jóvenes y adultos garantizan el derecho a la educación

Publicado: 
29/05/2019

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La Dirección Sectorial de Educación de Jóvenes y Adultos (DSEJA) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) realiza un nuevo período de pruebas de acreditación de saberes en todo el país. Jóvenes y adultos obtienen un certificado que acredita aprendizajes compatibles con la finalización del ciclo primario. 

La nueva etapa de pruebas de acreditación de educación primaria en todo el territorio está llevándose a cabo de acuerdo al cronograma publicado por la DSEJA. Las primeras pruebas fueron en el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) del departamento de Rivera, y concluirán el 31 de mayo en Maldonado. La DSEJA asegura de esta manera el acceso a toda la población, incluyendo el ingreso de los tribunales evaluatorios a cárceles, así como la creación de mesas especiales en los territorios más alejados de las ciudades del interior del país. 

En Uruguay hay aproximadamente 200.000 personas mayores de quince años que no han completado la educación primaria. El 98% de los estudiantes que preparan sus pruebas de acreditación logran buenos resultados.  Esta posibilidad ha llevado a que en el año 2018 se otorgaran un total de 1.792 acreditaciones de educación primaria.

La Ley Nacional de Educación (18.437) declara en su primer artículo que es de interés general “la promoción del goce y el efectivo ejercicio del derecho a la educación, como un derecho humano fundamental”. Agrega que “el Estado garantizará y promoverá una educación de calidad para todos sus habitantes, a lo largo de toda la vida, facilitando la continuidad educativa”. Desde esta perspectiva, la DSEJA garantiza el acceso a la educación de una de las franjas de la población más vulnerable del país. 

La directora de la DSEJA, Estela Alem, expresó que se brinda apoyo y posibilidades de estudio a personas jóvenes y adultos con algún tipo de discapacidad, o personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica o en situación de calle, inmigrantes en búsqueda de mejores oportunidades, personas que no saben ni leer ni escribir, mujeres que sufrieron violencia doméstica o que atravesaron períodos de privación de libertad, y adolescentes que tampoco pudieron terminar la escuela, entre otros. 

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Una prueba histórica

Esta modalidad de evaluación consiste en una prueba para la obtención de un certificado que acredita aprendizajes compatibles con la finalización del ciclo primario. Fue propuesta por primera vez en el año 1987 por la ex Inspección Nacional de Educación de Adultos del Consejo de Educación Primaria (ahora Consejo de Educación Inicial y Primaria). La idea surgió por el entonces maestro inspector Eriberto Gesto. A partir de agosto del año 1988 comenzó a aplicarse regularmente tres veces por año. 

La prueba está destinada a aspirantes con 15 años de edad cumplidos a la fecha de la realización de la evaluación, o a jóvenes de 14 años que concurran a clases con maestros en los espacios de la DSEJA. 

Alem recalcó que para las personas que participan de esta experiencias, significa “un cambio en la autopercepción de imposibilidad, hacia el ‘yo sí puedo’, lo que también impacta fuertemente en la familia”. Destacó que “la persona se transforma con este logro, contagiando a los hijos, ayudándose los unos a los otros: todos empujan hacia arriba y hacia delante”. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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