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Los desafíos de la educación en la nueva presencialidad

Publicado: 
02/07/2020

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"¿Creemos que seremos mejores?" fue la interrogante que funcionó como disparador de la charla que brindaron Carlos Skliar, investigador en educación en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y Selva Pérez, inspectora técnica del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP).

El encuentro virtual tuvo como temática la educación pospandemia, y constituyó una nueva instancia del Ciclo para docentes y equipos técnicos "Desafíos en tiempos de la nueva presencialidad" que se realiza con el apoyo de la ANEP, Plan Ceibal y UNICEF.

Skliar no cree que la sociedad sea mejor como una consecuencia adaptativa a la pandemia, pues el ser humano hizo que “todo progreso se volviera tecnológico y que todo conocimiento o todo saber se volviera lucrativo, o se entendiera que todo conocimiento es o debiera ser lucrativo o no lo será”. “La educación era un presagio de la tecnocracia, de la exigencia en el rendimiento y de la estimulación en la autocapacitación”, agregó Skilar a su argumento.

Desde la perspectiva del investigador, “hemos confundido que primero está la conectividad, después la comunicabilidad y por último la responsabilidad por tener algo que mostrar del mundo que nos apasiona, ese otro mundo que no es una máquina de información y que está lleno de virtudes y otras posibilidades”.

Un mundo mejor

Según Skliar, “el mundo es mejor aquí y ahora, porque nos hemos dado cuenta que el mundo es algo que hay que cuidar, y también es algo de lo que hay que tener cuidado. Ese es el contenido sustancial que debe plantearse la educación presencial con furioso cuidado”.

Skilar expuso el rol fundamental de la escuela como lo hicieron técnicos y docentes durante el distanciamiento social: “no pueden estar en los hogares, porque ocupan un tiempo y un espacio en nuestra vida que echamos de menos inmediatamente”.

“La vida no puede ser solo el relato de cómo nos ganamos o perdemos la vida, y necesitamos hacer todo lo posible para que la vida sea otra cosa, como el reencuentro con el arte. Lograr que el hecho de hacer escuelas se parezca al hecho de hacer vidas”, afirmó Skliar.

Por otro lado, Pérez instó a los docentes a preguntarse “cuánto se han abierto a la escucha de la proposición de los niños, cuánto han propuesto los adultos a la hora de enseñar, de vincularse y cuánto entendió el niño” en el transcurso de la enseñanza virtual.

Según Pérez, la empatía es esencial, “es una habilidad que no es innata, que se desarrolla permanentemente como una habilidad cognitiva y emotiva para entender el sentimiento del otro, la emoción del otro”.

La inspectora alentó a docentes de todos los niveles de la enseñanza a planificar “desde el juego, con la sorpresa, desde la musicalidad de las palabras y el humor, desde lo absurdo y el movimiento. Pensar la didáctica como arte y ciencia que sorprende al otro”, concluyó.

 

 

 

 

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