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El Programa Maestros Comunitarios y su rol más allá del aula

Publicado: 
18/09/2020

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El Programa Maestros Comunitarios constituye una política educativa dirigida a los sectores socioeconómicos y culturales más deprimidos (quintiles 1 y 2), pensada para impulsar y fortalecer el vínculo entre escuela, estudiante, familia y barrio. Forma parte de la protección de las trayectorias educativas de niñas y niños con dificultades en su desempeño escolar. 

Javier Silva, docente de aula y maestro comunitario (MC) de la Escuela N° 140 del plan APRENDER, explicó que “el programa tiene como característica trabajar con la potencialidad del chiquilín, descubrir en qué sos bueno, cómo te podés potenciar y cómo podés descubrir eso que está en ti y que pasa desapercibido”.

Según Mercedes Cejas, MC de la institución, “la idea del Programa Maestros Comunitarios es que el niño se vuelva a conectar con la escuela, con el aprendizaje y conectar a las familias”.

“El maestro comunitario es respetado y es querido porque pedimos permiso para entrar a los hogares, y la idea también es dejar algo que a las familias les sirva para seguir trabajando con ese niño, desde el trato o la forma de enseñar. (…) Generalmente el niño que viene al comunitario no falta a la escuela”, afirmó Cejas.

Inés Carrasco, MC del mismo centro, indicó que “el trabajo en comunitario es un trabajo en conjunto, nunca es en solitario. De no estar este programa volveríamos otra vez a estar medio a ciegas (…) Es esa cuestión de servir y ver qué necesita el otro, y en qué lo puedo ayudar más allá de lo pedagógico”, agregó.

Según Silva, “la realidad que los estudiantes tienen no es la misma que la escuela le plantea, no se trata de separar esas realidades sino de comprenderlas para poder intervenir. Cuando construís una relación de empatía, respeto y de valorar al otro desde la posibilidad, la familia responde y respeta tremendamente la intervención del maestro”.

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Estrategias

Silva cree que se debe ser empático con los niños y sus situaciones: “el ponerse en el lugar del otro implica que yo tenga que mover mis estructuras como maestro para poder entender las otras estructuras, no porque sean menores, sino porque son diferentes”.

Se necesita “creatividad docente para que el niño se apropie de a poco sobre los contenidos básicos, para poder después desarrollarse socialmente, que sea un ciudadano. No es fácil porque no hay una receta, depende de cada niño y realidad, de las emociones de esos chiquilines, de cómo pueden procesar su mundo, su realidad”, concluyó.

El PMC cumplió quince años y fue ideado para reinstalar la voluntad de aprendizaje en estudiantes con vulnerabilidad socioeducativa, poca vinculación académica y socioafectiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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