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Meryl Alper recomendó considerar cada caso al incorporar tecnología en situación de discapacidad

Publicado: 
20/08/2019

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Meryl Alper, investigadora de la Northeastern University (Estados Unidos) brindó una conferencia en el ciclo +aprendizajes, organizado por Fundación Ceibal, ANEP y Antel. Alper instó a repensar las prácticas educativas que introducen la tecnología en la vida de los niños y niñas con discapacidad, muchas veces sin considerar sus realidades y preferencias personales.

La académica se especializa en las implicaciones sociales y culturales de las tecnologías de la comunicación, con foco en la discapacidad y medios digitales, el uso de la tecnología por parte de los niños y las familias, y la comunicación móvil.

El presidente del CODICEN, Wilson Netto, dio la bienvenida a la académica, destacando el aporte de las nuevas tecnologías al mejoramiento de la calidad educativa de las personas con discapacidad. “Este encuentro es una oportunidad para construir juntos simultáneamente”, destacó.

Durante su presentación, Alper observó que se tiende a asumir que toda la tecnología es buena para las personas con discapacidad o que la tecnología puede reparar o revertir esa discapacidad, algo que a su entender está íntimamente alineado con el modelo médico.

En este sentido la investigadora explicó que muchos de los dispositivos que son señalados como grandes avances democráticos, están pensados para personas que padecen algún tipo de discapacidad, pero que cumplen con determinadas características demográficas y socioeconómicas más privilegiadas.

Criticó por ejemplo, la liviandad con la que los medios de comunicación de Estados Unidos suelen informar acerca del uso de sistemas aumentativos y alternativos de comunicación o dispositivos generadores de voz, que son aquellos que permiten a personas con parálisis cerebral o Síndrome de Asperger comunicarse mediante una voz electrónica.

Para Alper es incompleto que la prensa afirme que estas tecnologías le devuelven la “voz” a los “sin voz”, ya que estos sistemas no contemplan toda la gama de idiomas que se registran en el mundo.

Explicó que las aplicaciones de reconocimiento de voz que contienen los celulares, suelen desconocer a personas con dificultades para expresarse. “La mayoría de estos dispositivos fueron creados para hablar en inglés, por lo que cualquier tipo de comunicación de asistencia no podría ser usada por hablantes de otras lenguas”, señaló.

"¿Por qué SIRI (sistema de reconocimiento de voz de celulares) no oye a millones de personas con discapacidad? Existen problemas con el reconocimiento de la voz, que no encajan con cómo suenan las personas. ¿Se incluye a personas con trastornos del habla por ejemplo?”, cuestionó.

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Voz y sociabilidad

“Tenemos que mantener las voces unidas de nuestros ciudadanos en democracia para que puedan contar sus propias historias. Los jóvenes tienen una voz y ser escuchados no se trata solo de tecnología”, reflexionó.

Alper insistió en profundizar en las preferencias sociales y tecnológicas de los niños y jóvenes con discapacidad, y en el uso que hacen de la tecnología, apoyando a sus familias en este proceso.

La especialista hizo un llamado a preservar la voz de las personas con discapacidad, "manteniendo ‘las prótesis unidas a las personas’, centrándose en  la materialidad del cuerpo y no sólo en sus significados abstractos y metafóricos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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