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Una comunidad en red para las familias de Piedras Blancas

Publicado: 
25/03/2020

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El Programa Maestros Comunitarios (PMC) de la Escuela N°119 de Piedras Blancas, trabaja para generar herramientas que ayuden a mejorar el desarrollo de jóvenes provenientes de cincuenta familias.

El PMC funciona desde el 2005 en diferentes escuelas del país. Tiene por objetivo investigar y proponer herramientas para mejorar los vínculos entre la escuela y las familias, y generar propuestas pedagógicas y didácticas extracurriculares para los estudiantes.

En la Escuela Nº 119 el proyecto es llevado adelante desde hace diez años por la directora María Elena Innel y el secretario Federico Maritán, quien además es uno de los dos maestros comunitarios que trabaja con los estudiantes.

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El recreo de la mañana termina y los niños entran a clase; algún rezagado corre por los pasillos entre muros que no pasan desapercibidos ostentando murales, pinturas y placas, una de ellas recordando a la maestra Adriana que falleció hace unos años.

En un despacho de puertas abiertas está la directora María Elena Innel. “A mi me gusta trabajar en escuelas donde el trabajo social es prioridad”, aclara.

Innel explica que una de las principales características para trabajar en proyectos como el PMC “es la permanencia del equipo, que trabajen los mismos es fundamental; agrega que “las decisiones se consultan y se charlan en conjunto, siempre apuntando la mirada hacia los niños y sus familias”.

Una vez por mes se realiza una “Salas de maestros” donde todos los docentes proponen soluciones para negociar con las familias. “Las salas de maestros son una herramienta fundamental para nosotros. A través de ellas los maestros comunitarios elaboran propuestas según las necesidades de cada familia”.

De una propuesta surgida de esta forma, los estudiantes del barrio Capra tienen autorización para retirarse un rato antes del centro educativo para no perder el ómnibus que pasa cada una hora. “Evitamos así que pasen frío en invierno y exponerlos a estar más de una hora en una esquina”.

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Escuchar y proponer

Se acerca el horario de salida. Federico Maritán cuenta que trabaja con cincuenta familias. “Me parece más correcto hablar de cincuenta familias y no de cantidad de niños” ya que por familias hay múltiples niños en algunos casos.

Explica que unas de las cualidades de este proyecto es el trabajo en red que se generó año a año con otros actores del territorio “como la colaboración del Club Ituzaingó con la piscina, o también el entrenador de rugby que lo paga el centro comunal”.

El deporte brinda en muchos casos la posibilidad de mantener el vínculo con la institución una vez que egresan, y permanecer en una nueva “red de contención” que se lleva a cabo gracias a la fundación del club “Las Águilas de Rugby”, que constituye otro producto del trabajo mancomunado entre escuela y barrio.

Consultados por las diferencias de las familias que ingresan al programa, ambos concuerdan en que aumentó el índice de violencia y la complicidad de la familia, motivo por el cual se desarrollaron varios mecanismos de trabajo para atender la problemática.

En algunas oportunidades el equipo de dirección se vio en la necesidad de activar los protocolos de denuncia y contención ante casos de violencia doméstica. “Podemos realizar denuncias de este tipo por ser un lugar de referencia y existir un vínculo de confianza con la escuela”.

 

 

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